Cómo elegir la mejor crianza para tus hijos

Hasta la época de nuestras abuelas, la crianza de los niños se hacía según los recursos, capacidades y apoyos disponibles: los ricos podían contratar una nodriza y los pobres se apañaban con la capacidad lactante de la madre, que por otro lado funcionaba como anticonceptivo natural.

En la época de nuestras madres, entra en acción el sistema sanitario, lo que tu médico prescribía era palabra de oráculo. Al mismo tiempo, las farmacéuticas golosas de ventas penetraban en el sistema médico – sanitario “persuadiendo” al sistema sociocultural de que toda incorporación médica suponía una mejora en la salud de la madre y el bebé. Cometiéndose múltiples aciertos y algunos errores.

En ambos casos, la madre no elegía el modelo de crianza, sino que el propio entorno (cultural, social, sanitario) decidía por ella.

Hoy en día puedes elegir, desde el modo y manera de parir, hasta el número de vacunas que administrarás a tu hijo. Vivimos en la tan deseada era de la libertad, con sus ventajas y sus inconvenientes: palabras como colecho, lactancia artificial, apego seguro, medicalización del parto… son términos con los que estamos muy familiarizados.

nuestras madres fueron empujadas a alimentarnos con leche artificial

Nuestras abuelas y madres no elegían el sistema de crianza lo hacían según las normas médicas y los recursos disponibles

Hay madres que optan por dejarse guiar por un profesional (ginecólogo, pediatra, matrona…) para todas las pautas, asumiendo el papel de neófitas donde el profesional fiable las orientará, evitando así la influencia de opiniones adyacentes (familiares, amigos, etc) y posibles diatribas mentales.

Hay otras madres ávidas de conocimiento que cuestionan todo lo establecido y optan por documentarse de forma autodidacta: libros, artículos, foros de internet, medicina alternativa… El contenido divulgado es tan extenso como opuesto y variopinto, habiendo también posturas integradoras.

La clave es saber filtrar “DESDE DÓNDE TE HABLAN”

Posiblemente autores como Carlos González, Eduard Estivill habrán llegado a tus oídos, y quizá habrás tenido conversaciones con madres de ambas ideologías. Es importante que, además de su ideología, filtres la circunstancia particular desde la que te hablan, y sobre todo que tú descubras y respetes la tuya propia.

Hace poco en una reunión de amigos una madre afirmó categóricamente “si no das pecho a tu bebé le estás dejando sin defensas!”

Analicemos la frase: “¿dejar a tu hijo sin defensas?” suena duro ¿verdad?. Cuando lo correcto según la ciencia sería: la mejor manera de reforzar el sistema inmunitario de tu hijo es la leche materna. De ahí a dejarlo sin defensas hay un trecho, yo y muchos de mi generación nos criamos con leche artificial y, aunque no fue lo mejor para nuestro sistema inmunológico e incluso para nuestro C.I., de haberme quedado “sin defensas” no habría superado mis primeros días de vida. Y lo más importante: una madre que da el pecho únicamente para evitar la culpa, (pero que optaría por biberón por su propia autonomía), mejor que no lo dé, pues a la larga, la lactancia le va a generar una serie de sentimientos encontrados, que seguro, serán negativos para su bebé.

Otra, que escuché: madre veterana a primeriza embarazada “no seas tan radical, cómo se nota que es tu primer embarazo, cómete este pastel, aprovecha ahora que puedes”. No hay que ser muy listo para entender que esa madre debió ponerse morada a pasteles durante sus embarazos, y para evitar el malestar generado al ver cómo otras mujeres eligen lo contrario, las critica, (en este caso a través de la burla).

Lo que trato de decirte con estos ejemplos, es que nadie mejor que tú sabe lo que necesitas para tener un embarazo y crianza en el que ambos (bebé y tú) salgáis mejor parados, porque ambos, además de tu pareja, formáis un equipo, y el bienestar de uno redunda en el bienestar del resto.

Si decides atiborrarte a bollería industrial, aun sin ser lo más saludable, no permitas que el papá fanático de la nutrición te dé la charla, para añadir a tu dieta una pequeña dosis de culpa.

la crianza con apego está reñida con el desarrollo psicocomtriz del bebé

Sistemas de crianza contrapuestos: “crianza con apego” partidarios del contacto continuo bebé con mamá vs “bebé al suelo” desde los 4 meses para favorecer su desarrollo psicomotriz.

Todos te hablarán desde su experiencia, y no querrán que tu modelo de crianza tenga ocasión de refutar lo adecuado de su opción. Los seres humanos procuramos evitar la disonancia cognitiva o lo que es lo mismo el conflicto interno, y la sola presencia de otras personas con decisiones diferentes a la nuestra puede provocar esos conflictos, tenlo en cuenta antes de criticar o dejarte influir por otros.

En la misma línea he escuchado a varones expresarse vehementemente a favor del colecho, porque es la única manera que han tenido de asimilar, que sus mujeres metieran al niño en cama, sin posibilidad de consenso parental. Esto no es malo ni bueno en sí mismo, pues seguramente ese papá entiende que asumir como propio el discurso de su pareja es de todas las opciones la mejor. No entraré ahí, pero sí entraré en que quizá, ese mismo papá, para evitar que aflore a su conciencia el hecho de que decidieron por él, cuando le compartas que tu bebé duerme en cuna porque así lo decidisteis tu pareja y tú, aproveche para aseverar lo perjudicial de dormir fuera del contacto parental, sumando un poquito de culpabilidad a tu conciencia.

Procura no juzgar el sistema de crianza de nadie, ni siquiera el tuyo, y te será más fácil evitar que te afecte el juicio de otros, detrás del cual habrá siempre una motivación, circunstancia personal, ideología etc que de manera consciente o inconsciente está articulando su discurso y que no te está siendo expresado.

No necesitas defender tu modo de vida. Recuerdo otra mamá que ante mi pregunta de por qué había optado por leche artificial para su bebé recién nacido me contestó defensivamente: “es que mi leche no sirve”. Evidentemente eso no era cierto, todas las leches sirven, (aunque necesiten un complemento) y esta madre tendría otros motivos para no dar el pecho, tan legítimos como propios, pero se estaba protegiendo de un posible ataque en mi pregunta (nada más lejos, era mera curiosidad terapéutica).

No te voy a expresar cual es mi opción personal de crianza para mi hija, entre otras cosas porque quizá con mi siguiente bebé, quién sabe si cambio de opinión🙂

Pero sí te voy a indicar unas claves para que forjes la tuya propia, con el menor sentimiento de culpa y juicio posible.

lactancia natural favorece el buen desarrollo del sistema inmunológico y cociente intelectual del bebé

El debate por excelencia: lactancia materna, biberón o mixta y … ¿por cuánto tiempo? Las defensoras de la lactancia materna a demanda se quejan de sentirse observadas con recelo en espacios públicos, y las de biberón lamentan verse cuestionadas como “madres desnaturalizadas”

1. Ojo con el juicio de otros padres: ellos te hablarán siempre desde su vivencia, la cual estará influida por el carácter del bebé, del papá y la mamá, y sobre todo por sus circunstancias familiares y de pareja.

Vayamos con algunos ejemplos típicos: colecho vs cuna

Lo mejor para el bebé es el colecho, esencial en la crianza con apego pues potencia un apego seguro y fomenta su autonomía emocional de adulto”. Lo que no te cuentan algunas de esas mamás es que básicamente, les produce mucho placer dormir junto a su bebé, o simplemente le resulta más cómodo, quizá no te lo diga por vergüenza, o miedo a la crítica, y haga énfasis en las bondades del colecho para el desarrollo del bebé.

Lo mejor para el bebé es aprender a dormir sólo, pues le previene de sufrir insomnio y ansiedad de separación cuando tenga que despegarse de la madre…” Cuando quizá, (sólo quizá) quieren decir: quiero preservar el espacio de intimidad con mi pareja, no me importa acostarle con nosotros cuando esté enfermo, pero no por norma.

Ambos criterios son legítimos: cuidar a tu manera el lecho conyugal o querer disfrutar del contacto con tu bebé mientras duermes. Tienes derecho a elegir el que tú y tu pareja consideréis, sin que nadie os juzgue.

También escucharás mensajes tipo:

Una madre a otra, quien decide tener un hijo único: “¿Le vas a criar solito? El mejor regalo que le puedes dar a tu hijo es un hermano, nosotros lo hicimos por nuestro hijo, y contamos con menos apoyos y dinero que vosotros…” Cuando en realidad a la primera mamá lo que le pasa es que quiere prolongar la vivencia de tener un bebé en casa y el argumento más convincente para enrolar al dudoso papá en la aventura de ir a por otro bebé, es que lo hacen por el bien de su hijo.

No pretendo juzgar esas opciones, sino desgranar ejemplos de decisiones supuestamente binarias apoyadas en un discurso aparentemente racional que en realidad esconden una complejidad emocional y familiar no expresada. Mi objetivo es que te afecten lo menos posible a tus sentimientos o decisiones.

Los mismos debates los escucharás sobre la lactancia a demanda o pautada, guardería sí o no, chupete nunca o siempre, colegio bilingüe o Waldorf etc etc etc.

2. Cuando te sientas aturdida o sobreinformada, echa la vista atrás y observa: nuestros padres y abuelos no tenían tanta información, y en general podemos decir que no lo hicieron tan mal ¿no crees?.

3. Lo que sin duda es negativo para un bebé es una madre depresiva, demasiado auto-exigida, culposa, ansiosa, obsesiva, o estresada o con baja autoestima, porque incrementa el riesgo que sus hijos (sobre todo niñas) hereden por modelado esos rasgos. Busca aquellas pautas que te hagan reducir tu ansiedad, estrés etc.

4. El estrés y la ansiedad afectan al bebé desde el útero. No permitas que nadie (ni tú misma) juzgue tu forma de vivir el embarazo.

5. Cuidado con sentirte inadecuada o desnaturalizada. Sin llegar a sentir culpa (o sí) algunas madres se sienten abochornadas (o avergonzadas) por “no estar a la altura de lo que se supone es ser madre”. Y cuando hablamos de sentimiento de inadecuación estamos tocando algo nuclear de nuestro bienestar emocional: la autoestima.  Si una conversación o una lectura te hace conectar con una valoración de tu maternidad no del todo adecuada, deja de escuchar a esa persona, sea profesional, amigo o familiar, porque claramente hay una fractura entre sus mensaje y la complejidad de tu situación. La crianza, ya desde el embarazo puede entrañar TODO TIPO DE SENTIMIENTOS, no te asustes ante emociones negativas hacia tu situación o incluso hacia tu hijo (sí hacia tu hijo) en ciertos momentos, y evita que te afecten discursos idealistas o simplistas.

6. Cometer errores en la crianza, ¡además de natural es necesario! Aunque te suene raro. Muchas de tus habilidades son resultado de los aciertos en la crianza de tus padres, pero muchas de tus fortalezas y cualidades las has desarrollado precisamente gracias a sus errores, de modo que la perfección además de no existir, no es positiva.

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