Decálogo para amortiguar el Síndrome Postvacacional

El estrés y la ansiedad laboral tienen mucho que ver con la manera en que abordamos la vuelta de vacaciones.

Incorporarnos a la rutina laboral es fácil para unos mientras para otros (un 35% aproximadamente) acarrea ciertos síntomas de malestar psicológico y físico producto de la percepción subjetiva de esa reincorporación laboral.

En ocasiones esta percepción viene de la mano de cierta precariedad laboral, aunque otras veces tiene que ver con actitudes poco saludables en la rutina laboral.

Para estos últimos:

PAUTAS PARA REDUCIR EL SÍNDROME POSTVACACIONAL

1. Asumir que el fin de las vacaciones produce cierta tristeza. Nuestro cuerpo nos pide continuar disfrutando del tiempo libre y de nuestros seres queridos, esa es la realidad.

2. Dedicar un par de días a preparar tu vuelta. Volver de vacaciones un domingo por la noche y empezar a trabajar un lunes tras una pausa de un mes, puede ser un impacto demasiado traumático.

3. En la misma linea: dividir las vacaciones en períodos no demasiado largos y evitar incorporarse en lunes, acortando así física y psicológicamente la primera semana laboral.

4. Incorporarse de manera gradual, respetando tu ritmo fisiológico, aceptar que la rapidez mental y la agilidad cognitiva en tu rutina necesitan un tiempo para volver a ser los de antes. Prioriza y acepta tus límites porque necesitas un período de adaptación.

5. Replantearse las relaciones tóxicas del trabajo, por ejemplo marcando unos mínimos de conducta con ese jefe tóxico o compañero difícil. Si empiezas a poner límites poco a poco, con retos realistas, tu vuelta será más satisfactoria.

6. Buscar actividades para compensar el tedio de la vuelta laboral. Algunos de los síntomas de la depresión postvacacional son insomnio, irritabilidad, molestias físicas (problemas digestivos, dolores musculares…) o malestar psíquico y emocional (angustia, falta de atención…). Un masaje relajante, una sesión de yoga… te ayudará a mitigar la intensidad de ese malestar.

8. Vigilar posibles síntomas de malestares mayores, como ansiedad o depresión, y pedir ayuda a un psicólogo que te ayude a manejar un posible problema latente.

9. Ignora los comentarios que cuestionen tu malestar y evita comparaciones con otros, porque todos nos manejamos con dificultad en algún área. Quienes brillan donde tú flaqueas fallan en facetas que tú dominas. Vigila esto, porque la autoestima se nos tambalea cuando nos sentimos mal.

10. Permitir que los espacios domésticos estén algo más desatendidos y bajar la exigencia en áreas extralaborales hasta que te encuentres nuevamente a tono.

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