Manejando la ansiedad del Embarazo que tarda: Él y Ella

La búsqueda de un embarazo que tarda en llegar, suele ser un factor cada vez más común de estrés y ansiedad, debido fundamentalmente a dos motivos:

  1. El incremento de embarazos rondando los cuarenta años hace vivir el proceso con la sensación de ir contrarreloj.
  2. Los avances médicos, que permiten el embarazo a padres que antaño hubieran desistido, tienen la contrapartida del estrés generado por los tratamientos y pruebas médicas: esperar un diagnóstico médico es un factor de estrés.

Las mujeres que buscan un embarazo que se demora, suelen recibir mensajes tan fáciles de expresar como difíciles de encajar: “relájate, la ansiedad perjudica el proceso, ten paciencia, confía …”

Son consejos acertados, pero requieren elaboración terapéutica previa, para poder asimilarlos y llevarlos a la práctica, para reducir el malestar por la demora del embarazo deseado. La mujer sabe que manejar su ansiedad influye en el éxito del proceso.

Para dibujar un mapa terapéutico de la situación, es decir para que este artículo en la práctica os sea útil conviene distinguir dos aspectos:

  1. La mujer vive la situación como puede.
  2. El hombre vive la situación también como puede.

Y ambos lo viven de manera distinta. Esta diferencia de vivencias, lejos de estar confrontadas pueden complementarse, sin embargo a veces se solapan los roles de tal manera que ambos se angustian en el proceso.

Expliquemos la vivencia de la madre, especialmente útil para hombres sobrepasados por la emocionalidad de ellas en el proceso.

  1. La mujer se encuentra condicionada por su cuerpo y sus hormonas en este proceso, no pudiendo desconectar incluso mientras duerme. Esta obviedad significa estar expuesta a continuas señales ambiguas del cuerpo. Es como si ante un proceso médico el facultativo te dice: “tus síntomas serán ambivalentes, pudiendo idénticas señales estar relacionadas con una mejoría o un retroceso, la diagnosis definitiva se sabrá con el tiempo…”.

Así lo vive ella: los mismos síntomas (dolor de ovarios y cabeza, aumento del pecho, nauseas, cansancio, etc) pueden ser señal de embarazo, regla, o aborto prematuro, con el añadido de enfrentarse a posibles evidencias, cada vez que va al aseo.   

Esto tiene su compensación cuando las cosas van bien, pues vivirá el embarazo más intensamente que el hombre, pero cuando las expectativas no se cumplen, tendrá más elementos que manejar.

  1. Aquí es donde resulta fundamental la labor del padre en el embarazo. Su tarea en este proceso, (resto de embarazo, lactancia etc) consiste en contener a la madre, que a pesar de parecer una labor menor, es un papel vital: contener al contenedor del bebé. El hombre puede hacer poco por el bebé en camino, pero mucho por quien lo acoge. Desde su cuerpo más distanciado podrá ayudar a la madre a mantenerse serena, lo cual es esencial para el bienestar del bebé y para que el embarazo llegue a buen término.

Imagínate un huevo alojado en una urna, y esa urna protegida dentro de una caja. Todos cumplen su misión y todos necesitan de todos para llegar a buen fin.

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