La versión positiva de la agresividad

Imagínate que después de un paseo por la Sierra del Guadarrama, te sorprende la noche antes de encontrar el camino de vuelta a casa, sin móvil, con apenas media botella de agua y nada de comida. Es verano, y no corres peligro, pero al caer la noche tendrás frío.

Decides  esperar a que amanezca resguardado entre unas rocas, donde alguien dejó media barra de pan, que ahora está duro como una piedra.

Para protegerte del frío te procuras las ramas de un arbusto, que son flexibles y muy resistentes y te obligan a forcejear con ellas hasta que consigues arrancarlas. Cuando te llega el hambre te dispones a darle un par de bocados a la barra de pan: aprietas bien las mandíbulas y con todas tus fuerzas muerdes y masticas el durísimo alimento… en ese momento te acuerdas de un profesor de psicología que te decía que la agresividad no es ni buena ni mala, sino necesaria, lo que es malo es  la violencia, o lo que es lo mismo, la agresividad gratuita. Y entonces te das cuenta de que habrías sido incapaz de reventar ramas, o triturar pan duro con tus dientes, sin cierta agresividad.

Tu cuerpo está preparado para comportarse agresivamente, porque es una conducta adaptativa para la supervivencia, de no serlo no existiría en nuestro registro genético.

Habrá quien no conciba llamar agresividad a esto, y opte por denominarlo fuerza, energía o potencia… Es comprensible, la agresividad en nuestra sociedad se la equipara con la violencia (agresividad gratuita), y ahí está el error.

Conviene distinguir la agresividad de la fuerza. Un coche tiene potencia y fuerza, sí, pero para tener agresividad ha de manejarlo un ser humano o un equipo informático programado por un ser humano. La conducción agresiva no es mala ni buena, simplemente es conveniente o no lo es: sí lo es en la fórmula uno, y no lo es en la vía pública, porque se convierte en violencia, y es violento porque invade y perturba a los demás gratuitamente.

La agresividad es necesaria para salir de situaciones de estancamiento, también sirve para expresar emociones que no hemos sido capaces de sacar, y que sin cierta presión no conseguimos sacarlas a flote. Pues como sabemos ex – presar = quitar presión, y sin cierta agresividad es imposible sacar algo que está atascado dentro de nosotros, y sólo somos capaces de sacarlo en forma de enfado, gracias a la agresividad.

La agresividad sirve en un momento dado para proteger tu autoestima e impedir que coartes tus emociones, evitando así problemas de ansiedad derivados de la inhibición emocional.

Así que si has descubierto tu lado agresivo dale la bienvenida y úsalo para protegerte y defender tus intereses y los de la gente a la que amas, y que nadie pretenda confundirte llamándote violento.

5 Respuestas a “La versión positiva de la agresividad

  1. Beatriz me gusto mucho el articulo, te pregunto..
    Con el tiempo es posible perder esta agresividad positiva ..?
    Como descubrirla o recuperarla ..?
    Gracias

    • Hola Micki,
      Con respecto a tu primera pregunta: efectivamente con el tiempo es habitual perder esa agresividad positiva debido a mandatos sociales y la imagen de nosotros mismos que nos hemos forjado: “persona siempre amable, pacífica, con aversión a la violencia…”. Cuando formamos nuestra identidad lo hacemos de una manera polar: somos egoístas o altruistas, somos honestos o hipócritas, somos pacíficos o agresivos… pocas veces nos permitimos mantenernos en un término medio o movernos entre ambos polos según lo requiera la circunstancia, y eso nos provoca malestar.
      Con respecto a tu segunda pregunta: ¿cómo descubrirla o recuperarla? hay tres formas que te expongo
      1. Hacer terapia gestalt: donde hacemos ejercicios específicos para aprender a transitar entre ambos polos de nuestra personalidad, la agresividad positiva es una de esas polaridades. Esta es la opción donde yo te puedo ayudar.
      2. Teatro: asistir a talleres de interpretación también te permitirá explorar tus polaridades, aunque este trabajo será más difuso y menos concreto que la terapia, pero también enriquecedor.
      3. Libros de autoayuda: esta opción es la menos efectiva pues no es vivencial o práctica como las anteriores sino teórica, aunque hay personas que les funciona, y son capaces de poner en práctica las nociones leídas.
      Espero haber aclarado tus dudas, es posible que te hayan surgido más preguntas, en ese caso no dudes en contactar
      conmigo
      un abrazo y suerte
      Beatriz

  2. Pingback: Como Manejar personas agresivas | Ansiedad y Estres Laboral·

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