Trabajando con el enemigo

Conseguir un puesto de trabajo en estos momentos, cuando la crisis está en su punto álgido, se ha convertido casi en una gymkana

Cazar una oferta laboral, adecuar el curriculum para encajar como un guante, prepararte para la entrevista personal, responder adecuadamente al perfil que se demanda, esperar la llamada y…alehop! Puesto conseguido.

Pero la gymkana no acaba ahí. Lo que se conoce menos es lo que llega después. Primeros días en el nuevo puesto y nuevos rostros que te acompañarán en la jornada, personas con las que, lo más probable, compartas más tiempo que con tu familia o amigos.

Los compañeros de trabajo no se eligen, te vienen dados y pueden facilitarte vida laboral o hacerla, en ocasiones, insoportable.

Para “prevenirse de los posibles enemigos y encontrar posibles aliados” es muy importante identificarlos en las primeras semanas de trabajo. Porque después, una vez que se han establecido las pautas de interacción entre compañeros, es más difícil cambiarlas, y es entonces cuando se convierten en motivos de ansiedad y estrés laboral.

Te ofrezco una pequeña guía para aprender a identificar a los compañeros que más desgaste acaban provocando y que pueden convertir tu puesto de trabajo añorado en una pesadilla. Una buena gestión de tu respuesta hacia ellos será clave para que tu día a día sea satisfactorio y tu autoestima permanezca intacta.

El murmurador: Suele ser una persona insegura y para ocultarlo su estrategia consiste en apuntar los defectos de los demás, desprestigiándolos de manera injustificada. Para neutralizarle lo mejor es no seguirle el juego. Si insiste en hacerte cómplice de sus comentarios, lo mejor es exigirle argumentos: “¿En qué te basas para decir eso?”.

El exaltado: La típica persona que a la mínima grita, se enfada y hace aspavientos. Indica incapacidad de autocontrol y un enorme grado de inmadurez. La mejor respuesta es utilizar un tono tranquilo y ofrecer comentarios razonables. Normalmente este tipo de personas actúan del mismo modo con cualquier otro por lo que no te lo tomes como un ataque personal.

El pesimista: Todo le parece que va a salir mal o va ser imposible de realizar. Suele exagerar la realidad para hacerla más negativa de lo que en principio es. Lo mejor es pedirle que te de pruebas de que esa “fatalidad” va a ocurrir.

El manipulador: Hará todo lo posible para conseguir sus objetivos utilizando a los demás. No tendrá reparos en enmascarar la verdad y en crear malentendidos. Ante este tipo de personas es muy importante mantenerse firme y defenderse, siempre, ante sus posibles mentiras, demostrando que lo que dice no es cierto.

El dominante: Le gusta llevar la voz cantante y normalmente intimida a los demás. Suele ser intolerante y le gusta que los demás demuestren sumisión. Lo que mejor funciona es ser respetuoso con él pero siempre tratarle de igual a igual. No muestres nunca debilidad ante él y háblale de manera clara y directa, sin titubeos.

Es importante no caer en las estrategias de este tipo de personas. Para ello date un tiempo para conocer tu entorno e intenta acercarte a gente afín a ti, que te aporte y enriquezca. Y si por casualidad no te convence ninguno de tus nuevos compañeros de trabajo, siempre estarán tus amigos, que a ellos sí que los has elegido tú.

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